miércoles, 7 de noviembre de 2007

Fluir Natural

K: Hemos cultivado una mente que puede resolver casi cualquier problema tecnológico. Pero, al parecer, los problemas humanos nunca han sido resueltos. Los seres humanos están ahogados por sus problemas: los problemas de la comunicación, del conocimiento, de las relaciones, los problemas del cielo y del infierno; todo el problema de la existencia humana se ha vuelto un inmenso y complejo problema. Y, aparentemente, ha sido igual a lo largo de la historia, a pesar de su conocimiento, a pesar de sus siglos de evolución, el hombre jamás ha estado libre de problemas.
DB: Sí, de problemas insolubles
K: Yo pongo en duda que los problemas humanos sean insolubles
Conversación entre el físico David Bohm y el filósofo Jiddu Krishnamurti
“Más allá del tiempo”

Desde antiguo los seres humanos hemos tenido en cuenta el factor ilimitado de la naturaleza, su complejidad que implica a su vez la contemplación de lo incognoscible, pero al mismo tiempo un maravillarse de lo que Es, en respeto y armonía. El reconocimiento de nuestras limitaciones que no conllevan a una frustración de la condición humana, sino a una mejor comprensión y por tanto a actuar. Esto se puede ver en las culturas nativo americanas, en las orientales, incluyendo a los griegos. A esto, al reconocimiento de la limitación, se le ha dado por considerar “pensamiento místico”. En la actualidad se tiene mucho prejuicio por la palabra misma “místico”, que es tomada por charlatanería, sea por tergiversación o por simple falta de escucha atenta a lo que se dice. Hemos de recordar para esta indagación, pues, lo siguiente: “La mística (aunque tal vez hubiera que inventar otro vocablo) no es, por tanto, ninguna cosa irracional. Al contrario. La mística, el Tao, o como quiera decirse, es el impulso mismo de la razón crítica. También su fundamento. Lo presintió Platón: sólo alguien que, en el fondo, sabe puede asombrarse por no saber. Dicho de otro modo: la mística es la lucidez, la conciencia sin símbolo interpuesto. Los anónimos redactores de las Upanishads lo proclamaron hace milenios: el discurso humano es una delicada farsa sobre un trasfondo de lucidez absoluta. Permanentemente, lo que no puede decirse fundamenta lo que se dice. En el principio jamás fue el verbo”[1] . Así, en este aspecto, se puede considerar que lo místico es lúcido y sensato. ¿Acaso lo coherente no reside en comprender los hechos, no subestimándolos y evitando seguir patrones de condicionamiento en relación al entorno? Es de este modo que insistir en etiquetar como “charlatanería” a lo denominado místico es insensato. El pensamiento antiguo inspirado en lo ilimitado resulta entonces racional, pero no racionalizador[2] , como lo mencionó el epistemólogo contemporáneo Edgar Morin[3] . Y resulta saludable mencionar al premio nobel en medicina Konrad Lorenz, quien menciona: “La errónea creencia de que sólo las cosas concebibles para la razón, e incluso sólo las demostraciones científicas pertenecen al sólido caudal intelectivo de la humanidad, tiene funestas secuelas. A los jóvenes “instruidos científicamente” esto les induce a arrojar por la borda el inmenso tesoro de erudición y sabiduría que contienen las tradiciones de civilizaciones antiguas y las doctrinas de las grandes religiones universales. Quien opine que todo esto es superfluo y nulo se entregará consecuentemente a otro error nocivo pues albergará el convencimiento de que la ciencia puede crear de la nada toda una cultura con sus implicaciones sobre los cauces racionales. Esta opinión, aun siendo desatinada, lo es quizás algo menos que el creer suficiente nuestra sabiduría para “perfeccionar” arbitrariamente al hombre mediante una intervención en el genoma humano. Una cultura contiene tanto saber “orgánico” adquirido mediante la selección como una especie animal y hasta ahora, según sabemos, ¡nadie ha podido ”producir” una especie animal”[4] . Se ha de reconsiderar entonces que la palabra sensatez implica el balance entre lo limitado y lo ilimitado. Sin embargo, ¿cómo es posible que desde la comprensión de la limitación exista un cambio de actitud en la persona?, ¿qué procesos se dan? El objetivo de este artículo es ponerlo de manifiesto, de modo lúcido y responsable. Antes bien, ¿qué se precisa para la investigación?, ¿no es acaso la libertad? Pues bien, no existe libertad en una mente condicionada mediante cualquier tipo de ideologías. “(…) ser luz para sí mismo requiere gran libertad, un cerebro muy claro, no un cerebro condicionado. Y tener uno activo, capaz de afrontar retos, de cuestionar, de dudar, implica tener energía. Pero cuando uno depende de otros, pierde la energía”[5] . Se trata entonces de evitar la dependencia, que es distinto a usar herramientas. Cuando la base no es el apego, entonces el atisbar manifiesta cualidades enteramente distintas, es fuerte. Tampoco se crea que el que escribe esto sea un apegado a los autores mencionados. Se ha de recordar que en el denominado mundo académico, existe la tendencia a creer que si alguien dice algo sin citar, es un potencial sospechoso de inventar disparates.

“La física no trata de cómo es el mundo, sino de qué podemos decir sobre el mundo”, dijo Niehls Bohr, muy en consonancia con Wittgenstein, “De lo que no se puede hablar hay que callar”[6] . “Del Tao se puede hablar, pero no del Tao eterno”[7] . “A la naturaleza le gusta ocultarse”, declara Heráclito, aunque más bien somos nosotros los que tendemos a verla pero no-verla[8] . Ahora, como se dijo en un inicio, lo que se ha etiquetado como “místico” -lo sensato en un sentido amplio- implica la comprensión de los hechos, no limitándose al hemisferio izquierdo del cerebro, al pensamiento analítico. En este acontecer, existe la posibilidad de una escucha atenta unos con otros, y no solo eso, sino que la virtud –asumida como la acción correcta- se manifiesta cuando el patrón perverso –lo que no está en su sitio- muere, incluyendo la personalidad ilusoria, ¿o es que acaso la mayoría de las personas no están conformadas por un manojo de emociones producidas por traumas y diversos apegos psicológicos? Se entiende entonces que la personalidad ilusoria, la hybris que irrumpe en el devenir natural, es inmadura, egoísta y sumida en el olvido de lo real. En este aspecto, la tragedia griega es muy esclarecedora, ya que propone la vida en balance, evitando el exceso, o lo que podría denominarse una vida refinada de modo abusivo. No se trata de una frustración ante el entorno, sino de vivir en armonía con lo que se tiene y con lo que se puede. Por ejemplo, en cuanto a los refinamientos en el uso de electricidad, éste puede desembocar en mayor contaminación para el planeta y nosotros mismos. Lo mismo puede decirse del agua, cuando en parques de diversiones conocidos mundialmente se gastan toneladas y toneladas de agua dulce en piscinas, mientras que en otros países la gente escasea en agua. ¿Alguien está enterado de que algunos de los minerales –como el coltán- necesitados para la fabricación de celulares, por ejemplo, así como lo requerido para el mejor funcionamiento de los video-juegos, misiles balísticos y aparatos electrónicas en general está costando la vida de 3,9 millones de vidas en el Congo? “En los 10 últimos años, grandes multinacionales, como Nokia, Ericsonn, Siemens, Sony, Bayer, Intel, Hitachi o IBM, se disputan 'el tesoro' a través de aliados autóctonos”[9] No se trata de ir en contra de la tecnología, sino de ir en favor de la ciencia con consciencia y desde allí hace un uso adecuado de la tecnología. La tecnología es la aplicación, diferente de la ciencia en cuanto a ésta última implica lo teórico. Además, es distinta de la ciencia esencial surgida de los griegos, en la que se tenía en cuenta lo inefable, lo ilimitado, y por tanto existía un mayor respeto por la naturaleza. Lo declara Anaximandro: “Lo ilimitado comprende la causa total de la generación del mundo y de su corrupción. De él fueron separados los cielos y todos los innumerables mundos” Entonces, ¿qué sucede cuando el caos –entendido como la limitación- se lo deja de lado? El resultado es obvio, puesto que todo pasa a considerarse como manipulable, e incluso como meras mercancías. Ya lo atisbó en su tiempo el economista Ernst Friedrich Schumacher, se precisan valores meta-económicos. Otro resultado de considerar a lo ilimitado como mercancía sin más, es que el respeto por la naturaleza cesa. Además, en este aspecto, las personas nacen en una comunidad en la que no tienen idea de lo que hacen y meramente se limitan a lo productivo. Muy similar es lo que señala la futurista Hazel Henderson, cuyo argumento nos lo puede describir el físico teórico Fritjof Capra: “(…) La economía, aclara, no es más que un aspecto de la textura ecológica y social global, que los economistas tienden a dividir en fragmentos, haciendo caso omiso a la interdependencia social y ecológica. Todos los servicios y mercancías quedan reducidos a sus valores monetarios, y se ignoran los costes sociales y ambientales generados por toda actividad económica, considerados como “variables exteriores” sin cabida en los modelos teóricos de los economistas. Los economistas corporativos, señala Henderson, no sólo tratan el aire, el agua y numerosas reservas del ecosistema como géneros gratuitos, sino también la delicada red de relaciones sociales, gravemente afectada por la continua expansión económica. Los beneficios privados se realizan cada vez más sobre la base de unos costes públicos, como el deterioro del medio ambiente natural y de la calidad general de la vida. “Nos hablan de la impecable limpieza de platos y ropa –observa con humor amargo-, pero olvidan mencionar la limpieza desaparecida en ríos y lagos”[10] . Al mismo tiempo la escritora Vivianne Forrester declara: “Lo más funesto no es la desaparición del empleo sino la explotación cínica de este fenómeno, ante todo con el argumento de que el desempleo actual es excepcional, transitorio, insólito. Así se conserva el mito de que la desaparición del empleo es apenas un eclipse. Y con ello, al prometer su egreso inminente, al restar dramatismo a la marginación de los excluidos, al alentar el sentimiento de vergüenza que lo acompaña (pero que, felizmente, está decreciendo), se refuerza la explotación de aquellos que corren peligro de caer en el desempleo, los que quedan a merced de los dueños de los pocos puestos de trabajo que quedan. Lo más funesto no es la ausencia de empleos sino las condiciones de vida indignas, el rechazo, el oprobio infligido a quienes la padecen. Y la angustia de la inmensa mayoría que, bajo la amenaza de caer desempleado, se ve sometida a una opresión creciente”[11] . Así, el animal humano tiene grandes posibilidades de sentirse vacío, perdido, no saber qué hacer en este planeta, no tener idea de por qué ha nacido, impulsado por el deseo de competir, de ganar, de ser el mejor, teniendo en mente ídolos que motivan al olvido de la comprensión de sí mismo. ¿Qué se precisa para la contemplación de uno mismo?, ¿no es acaso tranquilidad?, ¿y qué implica la competencia, no es acaso un modo de violencia en cuanto uno quiere ser mejor que otro, comparándose, midiéndose; en otras palabras, seguir un ideal personal? Es un hecho, por lo tanto, que en este modo de pensamiento superfluo no existe tranquilidad, y por tanto las posibilidades en la comprensión de sí mismo, incluyendo unos con otros, cesa. No se está en contra de la competencia toda, sino de la que acarrea a todos los niveles del ámbito humano, en otras palabras, cuando se desemboca de su sitio. Para evitar esto, antes es preciso conocerse a sí mismo. Así, una persona que no es consciente de lo que Es, es más fácil de manipular. Ya lo observó Jung: “Sólo se pude hablar de igualdad de los individuos en tanto estos son en gran medida inconscientes, es decir, inconscientes de sus diferencias fundamentales. Cuanto más inconsciente sea una persona, tanto más seguirá el canon general del acontecer psicológico. Por lo contrario, cuanto más consciente de su individualidad llegue a ser, tanto más pasará a primer plano su diversidad con respecto a otros sujetos y tanto menos corresponderá a la expectativa general. También resulta mucho más difícil predecir sus reacciones. Esto guarda relación con el hecho de que una consciencia individual es siempre más amplia y diferenciada. Cuanto más amplia llega a ser tanto más reconoce diferencias y en mayor medida se emancipa de la regularidad colectiva, porque el grado de libre albedrío empírico crece en proporción con la amplitud de la conciencia individual”[12]

Así, pues, en el proceso de investigación, cualquiera que sea, incluyendo las matemáticas o la física, se ha de implicar al sujeto. Algo así como sucedía con la alquimia: “Se trata, pues, de la acción de la verdadera alquimia: consiste más en la transmutación que sufre el espíritu del alquimista hacia unos estadios de purificación, desligándose de la materia terrenal, que del simple hecho prosaico que consiste en la transformación egoísta de los metales: de los innobles en oro o, al menos, plata de elevada graduación”[13] Aquí hemos de poner en práctica la retroprogresión: “(…) en cultura no hay progreso; hay retroprogeso. Toda evolución que no conserve de algún modo su punto de arranque es una falsa evolución (…) se define por un movimiento hacia la parcelación y fragmentación de lo real, y un contramovimiento de recuperación de la no-dualidad originaria. Cualquier forma cultural –institución, cosmovisión, leguaje- es el resultado de este equilibrio.”[14] Es por tanto un proceso de aprendizaje continuo. En este caso, no se trataría de una ciencia en la cual la persona “desenchufe” de la realidad. Antes bien, que tenga los pies en la tierra, se conozca a sí mismo, exista respeto hacia los demás y desde allí moverse.

Ahora, cuando la persona olvida –o deja de lado- la comprensión de los hechos, esa “mística” mencionada en un inicio, empieza a proyectar imágenes de su alrededor. En el ámbito de cada quien, al no conocerse a sí mismo, tiende a tomar como patrones de conducta lo que del exterior surge. En un principio resulta normal, el deterioro reside en que esa imagen inicial que fue proyectada desde afuera, empieza a echar demasiadas raíces. Es cierto que desde niño uno precisa algunas conductas como guía, y que cuando ya madure mediante el proceso de conocerse a sí mismo vaya “sacudiéndose”, mediante la crítica y la reflexión. “(…) Verás, desde que nacemos la gente nos dice que el mundo es así y asá, y naturalmente no nos queda otro remedio que ver el mundo en la forma en que la gente nos ha dicho que es”[15] . Sin embargo, ¿vemos que las personas se sacudan por completo, en la medida que ya no dependa –de modo malsano- de esos patrones? Lo que se observa es que esas imágenes asumidas como propias, van cambiando, pero se trata como si fuese de una cebolla, capa tras capa. Condicionamiento tras condicionamiento, teniendo como base a la ya mencionada personalidad ilusoria. Efecto pigmalión[16] exagerado. Es en este instante, en el olvido del sí mismo real que uno, al verse como se ve, aspira a ser algo más. No se está señalando a no sentir aspiraciones económicas, lo cual es natural para optimizar su calidad de vida física. Se está refiriendo, pues, a que ese devenir sea asumido por el ámbito psicológico. De este modo, la proyección, la idealización, va en conflicto con los hechos ¿Y qué sucede cuando se da ese conflicto entre el querer ser algo y el ser algo?, ¿no acontece el sufrimiento?, ¿qué implica el esfuerzo –dentro de lo psicológico, no es acaso el querer ser algo también? Si antes la persona no se ha comprendido a sí misma, es inevitable que haya conflicto y sufrimiento. Puede sentir placer y comodidad, pero no habrá observado la raíz de todo. Se puede sentir placer porque un aspecto de lo que quiso interiormente se realizó, pero el sufrimiento ha de continuar cuando no sea así. ¿Qué tiene que ver esto con lo ilimitado? Lo ilimitado también somos nosotros en su complejidad. Si se olvida lo que Es –indeterminado- la proyección que tenemos de los demás, sean parientes o compañeros, serán meras apariencias. Así, la persona que se ha proyectado a sí mismo mediante la idealización, lo hace en cuanto a los demás. Olvida que las personas no son estáticas, omite su complejidad. ¿De dónde procede la desilusión, no es acaso porque algo se ha sido proyectado mentalmente, no es indicio de no conocerse unos con otros? “Entonces nos preguntamos si es posible librar al cerebro de ser hindú, musulmán, cristiano, marxista. Somos seres humanos, no etiquetas. Pero las etiquetas cuentan muchísimo. Eso es lo que ocurre.”[17] Lo mismo sucede con las ideologías, cuando la imagen se torna más importante que la persona, y es en ese instante en el que es muy posible que surjan los diversos modos de totalitarismo. Se omite lo complejo, lo diverso, la autocrítica y por tanto aquello que no se limita al propio sistema. En cuanto a la relación entre lo ilimitado, vemos que la persona, al enfocarse en lo limitado y creer que es lo único real, gasta mucha energía, puesto que se resiste al fluir natural. Entonces la persona se desgasta, parecerá viva por fuera, pero por dentro no se sentirá completo. En este estado, sentirá cierta sensación de satisfacción por los objetos externos, aumentando los refinamientos excesivos. Así, la naturaleza pasa a segundo plano y es considerada como medio para satisfacer muchas de sus necesidades superficiales, no necesarias. Ya lo atisbó también Platón en su República “(…) Mas si tú quieres que echemos un vistazo a una ciudad malsana, nada nos lo impide. Hay razón, según parece, para creer que algunos no estarán contentos con ese género de vida; agreguemos, pues, lechos, mesas, muebles de otra especie, manjares, ungüentos, perfumes, cortesanas, golosinas, y de todo ello en abundancia. No entrará, pues, dentro de lo simplemente necesario lo que enumeremos al principio, o sea la vivienda, los trajes y el calzado; habrá que introducir la pintura, el bordado, y procurarse oro, marfil y materias preciosas de toda clase. ¿No es así?”[18] . Asimismo, Lao Tsé en su Wen Tsu lo comprendió: “Los gobiernos de las épocas degeneradas extraían los minerales de las montañas, tomaban metales y gemas, partían y pulían conchas, fundían bronce y hierro; así pues, nada florecía. Abrían los vientres de los animales preñados, quemaban los prados, volcaban los nidos y rompían los huevos; así, los fénix no alcanzaban el vuelo y los unicornios no vagaban libremente. Cortaban los árboles y construían edificios, quemaban los bosques para los campos, pescaban de sobremanera en los lagos hasta el agotamiento. Amontonaban la tierra para poder vivir en las colinas, y cavaban el suelo para poder beber de los pozos. Hacían más profundos los ríos para fabricar presas, construían murallas en las ciudades que consideraban seguras, cercaban a los animales y los domesticaban”[19] . Pues bien, el problema está cuando el equilibrio entre necesidad vital y placer superfluo se deja de lado. No hay nada enfermo en contemplar piezas de arte, pero cuando se trata de consumir hasta morir por la aparente necesidad de sentirse lleno, entonces hay conflicto. La proyección limitada –ilusoria cuando se la toma como lo único real- desemboca en conflicto con lo inefable, dado que la comprensión no se limita a las palabras. En cambio, en el comprender de lo esencial, existe fuerza, inteligencia, lucidez, y las divisiones, no es que cesen, sino que uno no se limita a ellas. Existe lo limitado, pero apreciado desde lo ilimitado. Bertalanffy indica “(La realidad) es una interacción entre conocedor y conocido, dependiente de múltiples factores de naturaleza biológica, psicológica, cultural, lingüística, etc. La propia física nos enseña que no hay entidades últimas tales como corpúsculos u ondas, que existan independientemente del observador. Esto conduce a una filosofía “perspectivista” para la cual la física, sin dejar de reconocerle logros en su campo y en otros, no representa el monopolio del conocimiento. Frente al reduccionismo y las teorías que declaran que la realidad no es “nada sino” (un montón de partículas físicas, genes, reflejos, pulsiones o lo que sea), vemos la ciencia como una de las “perspectivas” que el hombre, en su dotación y servidumbre biológica, cultural y lingüística, ha creado para vérselas con el universo al cual está “arrojado” o, más bien, al que está adaptado merced a la evolución y la historia”. Dentro de lo que concierne al modo de sistema de gobierno planetario, el olvido de la comprensión de lo que Es podría describirse así: “(…) No hay límites a lo que pueda suceder a partir de la absolución que se dan los bellos espíritus cuando cometen contra algunos lo que jamás osarían contra otros, arrogándose el derecho de considerar inferior a una cierta parte de la humanidad. Cuando falta la ética, no hay límites. Lo mismo sucede cuando se acepte que se le niegue un solo derecho a una sola persona. Ni los habrá mientras reine, utilizando el término artificial de globalización, esta dictadura ultraliberal que da prioridad al lucro por encima del conjunto de los seres humanos”[20] . “Cuando las personas pierden su naturaleza esencial por seguir sus deseos, sus acciones nunca son correctas. Gobernar una nación de esta manera desemboca en el caos; gobernarse a sí mismo de esta manera desemboca en la deshonra”.[21]
Después de todo lo mencionado pues, ya se ha de atisbar de mejor manera cómo está relacionado el olvido de lo inefable, la destrucción de la naturaleza y el deterioro en la calidad de las relaciones humanas.

  1. [1] “Filosofía y mística”, Salvador Pániker, pág. 9. Ed. Anagrama.
  2. [2] Tratar de abarcar todo desde un mismo molde y excluir lo diferente, siendo un sistema cerrado por tanto intolerante
  3. [3] “Introducción al pensamiento complejo”, Edgar Morin. Ed. Gedisa
  4. [4] “Los ocho pecados mortales de la humanidad civilizada”, Konrad Lorenz, traducción de Manuel Vazquez. Plaza & Janes editores.
  5. [5] “La mente que no mide”, Jiddu Krishnamurti. Ed. Edhasa
  6. [6] “Tractatus Logico-Philosophicus”, Ludwing Wittgenstein. Versión e introducción de Jacobo Muñoz e Isidoro Reguera. Pág. 183. Alianza Editorial
  7. [7] “Tao Te King”, por Lao Tsé
  8. [8] Si vemos un árbol y solo nos limitamos a su etiqueta, sin examinarlo ni atisbarlo a profundidad, no habremos conocido al hecho, el árbol.
  9. [9] “La guerra del Coltán desangra el Congo”, por Ana Delicado, publicado en el Centro de colaboraciones solidarias
  10. [10] “Sabiduría insólita”, Fritjof Capra, pág. 283. Ed Kairós.
  11. [11] “Una extraña dictadura”, Vivianne Forrester. Fondo de cultura económica
  12. [12] “Arquetipos e inconsciente colectivo”, C. G. JUNG, pág. 105. Ed. Paidós
  13. [13] “La alquimia”, R.Benito Vidal, pág. 15. EDIMAT LIBROS
  14. [14] “Filosofía y mística”, pág. 37, Salvador Pániquer. Ed. Anagrama
  15. [15] “Viaje a Ixtlán”, Carlos Castaneda, págs.347-348. Fondo de cultura económica.
  16. [16] El efecto pigmalión, para ponerlo en términos resumidos, es el patrón que la sociedad plasma en las personas para que éstas actúen de una u otra forma, siendo el resultante que la persona se comporte como quiere que la sociedad se comporte. En este artículo el efecto pigmalión se refiere principalmente cuando el olvido del ser esencial yace ofuscado.
  17. [17] “La mente que no mide”, J. Krishnamurti. Ed. Edhasa
  18. [18] “República”, Platón. Traducción directa del griego por Antonio Camarero, pág. 197. Ed. Eudeba
  19. [19] “Wen Tzu”, Lao Tsé, fragmento 177, versión de Thomas Cleary. Ed. Edaf
  20. [20] “Una extraña dictadura”, Vivianne Forrester. Fondo de cultura económico
  21. [21] “Wen Tzu”, Lao Tsé, fragmento 7, versión de Thomas Cleary. Ed. Edaf

Del Ego Cogito a la Apercepción kantiana

CARLOS CONTRERAS VILLAYZAN


En este articulo expondré brevemente lo que personalmente considero que son las principales semejanzas y las diferencias entre el Ego Cogito cartesiano y la Apercepción kantiana.

Dentro de los puntos en común entre Descartes y Kant , encontramos que tanto el Ego Cogito como la unidad sintética de apercepción son los principios supremos del entendimiento humano, ambos contienen por tanto todas las posibles representaciones del entendimiento . Estas representaciones son modos o atributos del “Sujeto cognoscente” en Descartes y son las formas lógicas del juicio y las categorías conceptuales (como a priori del pensar) en Kant. Tanto el Ego Cogito como la Unidad sintética de a-percepción son los que posibilitan la síntesis de las diversas representaciones, no puede haber ninguna representación particular sin estos principios unificantes para ambos filósofos.

Un ejemplo de ello se encuentra en la Segunda meditación de las Meditaciones Metafísicas, en donde Descartes pone como ilustración de su principio, el conocido ejemplo de la cera.

Sin embargo, surgen dos diferencias entre el planteamiento de Kant y el de Descartes. Primeramente para Descartes el Ego Cogito se conoce solo a través de la intuición , mientras que para Kant la A-percepción es una representación que contiene todas las representaciones, pero como representación solo podemos pensarla. Para Kant un entendimiento que solo intuye captaría simultáneamente toda la diversidad dada a través de la autoconciencia. Esta concepción que si es admitida por Descartes , solo puede ser propiedad de otras inteligencias (como podrían ser las de Dios y los ángeles) mas para Kant no es una facultad propia del entendimiento humano. Para Kant como ya es conocido, la intuición solo se da a nivel de lo empírico. Si el Ego Cogito es pura intuición no se puede explicar su existencia a lo largo de un tiempo, lo cual nos llevaría a cuestionar la posibilidad misma de la reflexión y del pensar , que se dan siempre a lo largo del tiempo.

Por esto ultimo Descartes acude en las Meditaciones Metafísicas a Dios como el garante que le permite sostener objetivamente y permanentemente al Ego Cogito, que en el nivel de la Segunda meditación había quedado en un plano formal. Esta es la segunda diferencia que considero existe entre Kant y Descartes , el “Yo pienso” en Descartes posee un contenido que es dado por Dios mediante las ideas innatas, mientras que en Kant el “Yo pienso”, es decir la “A-percepción”, es una condición de posibilidad (y como tal enteramente formal) del entendimiento.

Descartes acude en la Tercera meditación a justificarse en la hipótesis de Dios , porque en la duda metódica e hiperbólica ha puesto en tela de juicio lo empírico. Con Descartes entonces se llega a un dualismo entre lo que es la “res extensa” y la “res cogitans” (Ego Cogito), en donde lo único que es propiamente factible o posible de un conocimiento “cierto y evidente” es decir “lo claro y distinto” es la res cogitans y solo en función de esta se ordena el mundo y en esta se basa las ciencias (todo ello en función de un método universal). Kant asume esta idea con respecto a la a-percepción , el considera que sin este principio es imposible que se de un conocimiento objetivo (objetivo en el sentido de la síntesis de una intuición dada) , sin el propiamente no habría entendimiento en el sujeto. Pero como para Kant el “entendimiento” no intuye sino que piensa, el “Yo pienso” afirma su identidad intuyendo la diversidad de una experiencia dada en el espacio y el tiempo, y esto mediante los sentidos (interno y externo), no existe para él una división marcada entre la experiencia y el sujeto que lo lleve a considerar una suerte de incomunicación entre ambos. El fenómeno es el que despierta al entendimiento , que utiliza lo dado por este y le da unidad en el entendimiento, la unidad completa de todo ello se da en la a-percepción pura en la razón , y no se parte, entonces del entendimiento hacia el fenómeno .

No hay una incomunicación marcada entre el mundo fenoménico y el mundo cognoscitivo , debido a que Kant pensó en un mediador importante del cual Descartes no se percato (o al menos no lo interpreto a la manera de Kant) ; tal mediador es el “Tiempo” que como sentido interno es afectado por todo tipo de experiencias que afecten al “Yo-psicológico” y mediante este a la A-percepción , es decir al sujeto cognoscente en general . El tiempo puede por tanto, captar los diversos fenómenos empíricos que nos vienen de lo que seria la “Res extensa” cartesiana, así como los diversos fenómenos de la “psique” o de las ideas innatas de la “Res cogitans” cartesiana. Todo ello evidencia como sugiere Kant en su critica al idealismo en la “Critica de la razón pura”, una relación mutua entre la “existencia de las cosas externas” y la posibilidad de la autoconciencia. Para que exista el tiempo como algo permanente necesita existir mi autoconciencia como algo permanente , pero también se necesita de cosas exteriores a mi que se manifiesten permanentemente , solo así puede darse mi autoconciencia como algo determinado distinto de tales cosas, pero a la ves como tales cosas , mi autoconciencia se manifiesta en el tiempo (en el sentido interno).

Es imposible para Kant la existencia de representaciones anteriores a toda experiencia, o ideas innatas como las llama Descartes, puesto que tales representaciones, que aparentemente pueden ser causadas por las cosas externas, son en realidad causadas por nosotros mismos.

Por supuesto, en Filosofía siempre tenemos la razón


Existen algunas obras que por describir con agudeza y perfección el alma humana se convierten en universales. Tal es el caso de El Arte de Tener Razón de Arthur Schopenhauer. A simple vista parece que el eminente pensador alemán hubiera sido testigo de innumerables discusiones por los pasillos y auditorios de la escuela de filosofía de esta nuestra universidad y que a partir de ahí hubiera redactado su peculiar obra consistente en 38 estratagemas diseñadas para salirse uno con la suya en una discusión. Cuán fino es el análisis de Schopenhauer y cuán maligna es la voluntad de los seres humanos que durante una discusión no buscan -como románticamente se cree- la emergencia de la verdad objetiva sino que se dé razón a sus argumentos al margen de su falsedad o inconsistencia. La perversidad inherente al ser humano, cuando se trata de la práctica dialógica, induce a éste a la ruin tarea de hacer que sus argumentos triunfen a toda costa. A continuación, hemos seleccionado tres estratagemas en razón de su recurrencia.

ESTRATAGEMA 28

Esta es aplicable sobre todo cuando personas cultas discuten ante oyentes incultos. Si uno no tiene un argumentum ad rem, ni siquiera uno ad hominem, se hace uno ad auditores, es decir, una objeción sin validez cuya invalidez solo reconoce el conocedor de la materia: tal es el adversario, pero no los oyentes. Por lo tanto, a los ojos de estos aquel es derrotado, especialmente cuando la objeción hace que su afirmación parezca de algún modo ridícula: la gente es muy pronta a la risa, y uno tiene de su parte a los que ríen. Para mostrar la inanidad de la objeción el adversario tendría que hacer una larga exposición y remontarse a los principios de la ciencia o de otro asunto: no es fácil que encuentre audiencia para eso.

ESTRATAGEMA 31

Cuando uno no sabe qué objetar a las razones expuestas por el adversario, declárese incompetente con fina ironía: “lo que dice usted desborda mi débil comprensión; puede ser muy acertado, pero yo no alcanzo a entenderlo y renuncio a cualquier juicio”. Con esto se insinúa a los oyentes de cuya estima uno goza que lo que se ha dicho es absurdo. Así, cuando apareció la Crítica de la razón pura, o más bien cuando empezó su clamorosa notoriedad, muchos profesores de la antigua escuela ecléctica declararon: “No la entendemos”, creyendo que así la habían despachado. Pero cuando algunos partidarios de la nueva escuela les mostraron que sí, que tenían razón y que, efectivamente, todo lo que ocurría era que no la entendían, se pusieron de muy mal humor. Esta estratagema solo puede utilizarse cuando uno está seguro de gozar ante los oyentes de una estima claramente superior a la del adversario: por ejemplo, un profesor contra un estudiante.

ESTRATAGEMA 36

Aturdir, desconcertar al adversario mediante palabrería sin sentido. Se basa en que: “Suele creer el hombre cuando sólo oye palabras, que deberían, sin embargo, tener algún sentido” [1]

Cuando es consciente en secreto de su propia debilidad, cuando está acostumbrado a escuchar cosas que no entiende y, sin embargo, a hacer como si las entendiera, uno puede apabullarle diciendo con gesto grave un disparate que suene erudito o profundo y con el que pierda oído, vista y pensamiento, y hacer pasar esto por la prueba más irrefutable de la propia tesis. Como es sabido, en tiempos recientes algunos filósofos han aplicado esta estratagema ante todo el público alemán con el éxito más brillante.

[1] J.W. Goethe, Fausto, en J.W.G, Obras completas, ed. De Rafael Cansinos Assens, tomo III, p. 1334, Aguilar, Madrid 1992.

XI Congreso Nacional de Filosofía (AREQUIPA)

Estimados colegas filósofos ,

Nos complace anunciarles que tendrá lugar un encuentro de Práctica Filosófica en la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa, Perú, en diciembre del 2007, por lo que invitamos a los interesados a enviar sus propuestas de participación, ponencias o talleres.

El encuentro se dará en esta ocasión en el marco del XI Congreso Nacional de Filosofía organizado por la Escuela de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNSA entre el 4 y el 7 de diciembre del 2007.

Esperamos la participación de filósofos dedicados a la Práctica Filosófica de diferentes partes del mundo. Nos satisface anunciar que Ran Lahav (Israel), Oscar Brenifier (Francia), así como también, Ora Gruengard (Israel), Jon Borowicz (EEUU) y Stanley Chan (Canadá) ya han confirmado su participación.

Aparte del interés académico del congreso, pensamos que esta puede ser una oportunidad única para visitar este hermoso país, sus imponentes ruinas prehispánicas (Machu Picchu y muchas otras), el Valle del Colca en Arequipa, escalar en los Andes y/o conocer la selva amazónica. Para grupos de participantes interesados se ha pensado organizar un viaje a las ruinas incaicas y preincaicas del Cusco.

SOBRE LAS PONENCIAS

* Las propuestas de ponencias o talleres deberá tratar sobre algún aspecto de la Práctica Filosófica, tales como: consultoría filosófica, cafés filosóficos, filosofía con niños, grupos de discusión filosófica o consultoría filosófica grupal, y filosofía aplicada

* Síntesis de las ponencias , no mayor de 18 líneas, señalando la institución a la que representa.

* Los textos finales de las ponencias deberán estar acompañados con un CD en formato Word. estos se recibirán en la Secretaría de la Escuela Profesional de Filosofía (Av. Independencia s/n, Facultad de Filosofía y Humanidades, Segundo Piso) hasta el 31 de octubre próximo o en la Casilla de SERPOST 1274 Arequipa o deberán ser enviadas al correo electrónico xicongresofilosofia_are@yahoo.es y/o congreso2007@redfilosofica.de

COSTO DE INSCRIPCIÓN

* Ponentes 90 soles

* Profesionales 60 soles

* Estudiantes pregrado 40 soles

Facultad de Filosofía y Humanidades de la

Universidad Nacional San Agustín

AREQUIPA - PERÚ

Contacto: congreso@redfilosofica.de

el problema que todos ignoran: LAS AYUNDATÍAS



El ayudante de cátedra es el alumno que colabora con el docente en el desarrollo su cátedra. El carácter de esta colaboración no ha estado claro los últimos años. El ayudante de cátedra ha sido tomado como un alguien que se encarga de borrar la pizarra, sacar fotocopias y recoger los exámenes y, en otras ocasiones, como un jefe de práctica. No es ninguna de estas funciones las que cumple el ayudante de cátedra. El ayudante de cátedra es un alumno matriculado de los dos últimos años de la carrera que debe ser elegido mediante un concurso público, de acuerdo a sus méritos académicos. En nuestra escuela es costumbre tener un ayudante de cátedra como una especie de favor que hace el docente con un alumno que él considera, de acuerdo a su singular criterio, digno de tal encargo. Esto es completamente equivocado y contrario al sentido que tiene la ayudantía de cátedra. La ayudantía debe ser un momento de nuestro aprendizaje en el cual se retoma el curso que ya se ha aprobado anteriormente para ahondar en su contenido y de esta manera lograr una especialización creciente en los temas que considera más cercanos a su propio proyecto personal. LA AYUDANTÍA NO ES POTESTAD DE LOS PROFESORES, es un derecho académico de los alumnos. Si bien el profesor a cargo del curso puede recomendar a un alumno para que sea su ayudante, éste debe pasar por el mismo proceso que todos los demás postulantes. EXIGIMOS QUE SE ABRA EL CONCURSO PARA LAS AYUNDATÍAS DEL PRÓXIMO CICLO. Los requisitos básicos son:

1. Ser alumno MATRICULADO
2. Cursar los dos últimos años
3. Pertenecer al tercio superior
4. Haber aprobado el curso al que se postula
No tengan miedo a pensar y actuar, no dejen que los agoreros de siempre les digan lo que pueden o no pueden hacer. Siempre habrá pajarracos que les dirán que no tienen aún la capacidad para ahondar en los temas que les interesan, que esperen a ese momento indeterminado en el futuro en que podrán pensar solos, que nunca llega, porque ese momento es AHORA. LA AYUNDATÍA ES UN MOMENTO NECESARIO EN NUESTRA FORMACIÓN FILOSÓFICA.