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lunes, 18 de junio de 2007

¿Para qué sirve el Integrado?

Apuntes para un debate

Muchos de nosotros al ingresar a la facultad hemos esperado un encuentro con cursos que nos ilustren sobre lo que la facultad entiende como ciencias humanas y lo que hemos encontrado es el primer año de estudios, el llamado año Integrado.
Este primer año de materias cursadas de forma integrada entre las seis escuelas de la Facultad de Letras, pretende tener un carácter propedéutico y de selección, que permita un desenvolvimiento óptimo del alumno cuando, a partir del segundo año, realmente ingrese a los estudios de su carrera.
¿Cumple el Integrado con estos fines propedéuticos y de selección? , para dar respuesta debemos distinguir entre los cursos que se desarrollan durante el primer año y que dividiremos en:

Introducción a las humanidades
- Filosofía
- Literatura
- Arte
Propedéuticos para la investigación y producción académica
- Técnicas de Estudio e Información
- Lengua Española (I y II)
- Lógica I
Ciencias Auxiliares
- Matemática Básica
- Biología General
- Historia de las Culturas Peruanas

Además de estos cursos, están los cursos de especialidad, que en nuestro caso son: TEORÍA DE LA CIENCIA (en primer ciclo) y FÍSICA (en segundo ciclo). Estos cursos ameritan una discusión aparte.

¿El Integrado otorga competencias deseables para la investigación académica?
Para responder a esta pregunta analizaremos los cursos destinados a tal fin, los cuales son los que hemos llamado Propedéuticos para la investigación: El curso de técnicas de estudio permitiría el manejo correcto de la información, tanto en el nivel de la investigación como la comunicación. Lengua Española debería otorgar competencia en la redacción de textos y los recursos mínimos para la producción escrita. Por último, Lógica debería abordar el problema de la argumentación y la coherencia del discurso.

¿Permite un trabajo interdisciplinario?
El hecho de llevar cursos de forma integrada con las otras cinco escuelas de nuestra facultad, supone que habrá una relación entre distintas vocaciones de estudio y apertura al mundo, pero ¿realmente sucede así? o es simplemente el resultado de una medida administrativa que facilita la organización de los estudios.

¿El Integrado cumple con seleccionar a los alumnos listos para cursar los niveles superiores?
No, y aquí la respuesta es definitiva, si se examina los cursos requisito para cursar el 2do año de Filosofía, se podrá observar que basta con aprobar Introducción a la Filosofía en primer ciclo, y si se desea, Lógica I, en el segundo ciclo, para llevar todos los cursos de la carrera por completo. Vale decir, que el resto de fines mencionados que deberían ser alcanzados mediante el estudio satisfactorio de los otros cursos carecen de importancia real en el plan de estudios, ya que se pueden dejar indefinidamente o cursarlos al final de la carrera, mucho más como un requisito burocrático que como un requerimiento intelectual.

De la naturaleza

Esta es una reseña sobre el texto de Octavio Chon “Naturaleza”, la cual pretende tan sólo mostrar lo que comprendí del texto y alguna inquietud que surgió en la marcha de su lectura.
1° Este es un discurso que presenta una reflexión ética acerca de la acción del hombre sobre la naturaleza, entendida ésta, en un principio, como la realidad externa y circundante al sujeto de acción.
2° El discurso toma como punto de partida la observación de los hechos, siendo estos los actos del hombre sobre la naturaleza, actos que tienen como único fin el bienestar del hombre.
3° Los fines de las acciones humanas los elige la conciencia que posee y realiza cada uno de los seres humanos, por lo que el discurso de Chon intenta descubrir tres cosas: a) la conciencia del hombre que se asume como distinta a la naturaleza es una falsa conciencia, en tanto no hace uso de su absoluta libertad para elegir los fines adecuados a sus propios intereses, sino que se encuentra mecanizada al adoptar irreflexivamente el aparato de valores que le presenta imperativamente la sociedad a la que pertenece; b) cuando el hombre se da cuenta de que ha hecho uso de aquella falsa conciencia es que puede iniciar la verdadera reflexión sobre la relación que establece la naturaleza con él, reflexión en la cual concibe su pertenencia a aquélla; c) el reconocimiento de tal pertenencia modifica la estructura valorativa del sujeto reflexivo, así como la concepción de sí mismo, la de un sujeto que depende de la naturaleza y que se configura de acuerdo a sus leyes, al parecer, tanto físicas como espirituales. Al fin, una vez transitada esta odisea, el ser humano pleno se halla en condiciones de actuar responsablemente sobre el mundo del cual se siente parte.

Basándome en ésta reseña, me pregunto si habrá una relación tan estrecha entre las acciones que realizamos cotidianamente y los fines a los que aspiramos para realizarnos como seres plenos, pues siempre habrá una realidad que se presente como negación de nuestra existencia, y que paradójicamente constituye el espacio mediante el cual podemos intentar realizar los fines que hemos elegido o adoptado. Por otro lado, no estoy tan seguro de la necesaria conclusión a la que llegaría la negación de la conciencia mecanizada, ¿acaso no podríamos concluir que el mundo es tan sólo un recurso finito del cual podemos echar mano en cuanto no afecte a las condiciones necesarias para la vida? Me parece que cualquier ser humano que se reconozca como habitante del mundo puede darle un valor al mismo de tal manera que se adecuen a los fines que se proponga realizar.

Gonzalo Morán

La a-utilidad de la Filosofía

Parece ser lugar común de muchos filósofos el reflexionar acerca de su entorno social y, a través de ello, buscar cómo lograr una reforma o revolución de su realidad, una realidad que los ‘aplasta’, que los tiene ‘marginados’ y con la que se sienten inconformes.
Así lo vemos en dos filósofos del siglo XIX, Comte y Marx. Precisamente en Comte, la filosofía es definida como el sistema general de las concepciones humanas, propio de cada estado teórico en la marcha progresiva del espíritu humano (Humanidad), siendo el estado positivo y por consiguiente la filosofía positiva la fase última, fija y definitiva en este progreso. Dicha filosofía positiva debe captar todos los fenómenos como si estuvieran sujeto a leyes naturales (necesarias e invariables), que al ser descubiertas deberán ser reducidas por el filósofo positivo al menor número posible; en otras palabras, el filósofo es el que determina exactamente el espíritu de la ciencias positivas, sus relaciones y enlaces (esa es su tarea en la estricta división del trabajo hecha por Comte). El filósofo, según el positivismo, es un científico; que, en tanto positivista, vincula la filosofía con la política (que son inseparables); y como ‘sabio positivo’ debe detentar el poder espiritual (intelectual/teórico) pues debemos tener en cuenta que “las ideas gobiernan el mundo”. De todo esto, el filósofo (sus doctrinas y por ende la filosofía) es útil en tanto pretende y logra la (última) superación social, la “sociedad armoniosa” basada, por supuesto, en una ciencia y una religión positivas.
Esta utilidad de la filosofía es evidente, también, en el marxismo, que la entiende como conocimiento verdadero de la realidad, como una ciencia positiva que debe pretender la transformación del mundo y no la mera interpretación de este. Sólo se supera la filosofía realizándola y esta encuentra sus armas materiales en el proletariado. “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”, reza una famosa tesis, que parece resumir en una conjunción adversativa toda la doctrina en relación a la utilidad de la filosofía, ligándola después con la abolición del proletariado. La filosofía es útil en tanto es la “cabeza” (guía) de la inminente revolución.
Desde mi punto de vista, la filosofía está por encima de la esfera de la utilidad o la inutilidad. La filosofía es a-útil. Esta es una definición sólo de índole negativa.
Es connatural a todo ser humano el sentimiento de inconformidad ante la realidad que le toca vivir, y esto es evidente en estos dos filósofos, mas cuestiono el hecho de tener que llamar a los planteamientos frutos de esa inconformidad (en tanto llevados a su extremos de realización práctica) como filosóficos. Es cierto, no es posible desvincular al hombre de la sociedad en la que vive (“el hombre es un ser social”); sin embargo, pretender que la utilidad máxima (sine qua non) de la filosofía radica en dirigir una pretendida revolución, fruto de elucubraciones intelectuales, es peligrosa para la subsistencia de la filosofía, pues puede hacerla caer en el dogmatismo (negándose a sí misma). La necesidad de la filosofía trasciende a su pretendida utilidad. El llevar a la práctica las ideas filosóficas no es una tarea inherente a la filosofía. Esto no significa desmerecer y negar la necesidad de los cambios planteados por estos filósofos, sino pretende recordar la esencia (si cabe hablar de esencias) de la filosofía: “la búsqueda incesante (e infructuosa) de la verdad”
Eurípides Mandeville

Nietzsche y el cristianismo

Nietzsche hace gala de su pluma virtuosa para criticar duramente al cristianismo, prueba de ello es el afamado libro El Anticristo. Maldición sobre el cristianismo. En él, este filósofo condena la tradición cristiana como una doctrina que adultera la realidad. El cristianismo se ha encargado de invertir la tabla de valores que tienen los hombres, de este modo lo que se tenía por malo, ahora es bueno y viceversa.
Nietzsche rastrea el origen de esta perniciosidad y la encuentra en la tradición hebrea. El pueblo hebreo, como todos los pueblos sobre la faz de la tierra, se ha planteado la disyuntiva entre el ser y el no ser, los hebreos, según Nietzsche, apostaron no sólo por el ser sino por el ser a toda costa. El cristianismo se presenta como una tradición que ha trastocado los valores humanos de un modo particular. El padecer (Leiden) que ya es en sí un estado funesto, se torna más patético cuando se convierte en compadecer (Mitleiden), se transmite como una enfermedad. Nietzsche dice que el cristianismo es un vicio, pues no existe nada que resulte más malsano, en medio de nuestra malsana humanidad, que la compasión cristiana.

El budismo y el cristianismo son comparados por este pensador, para él ambas son religiones del nihil, sin embargo, Nietzsche respeta más al budismo pues éste nos habla a secas del sufrimiento humano, ante lo cual el budista responde con el ascetismo y la negación de la carne. El cristianismo en cambio, introduce conceptos como el de pecado para hacer referencia al sufrimiento y el de redención para significar la contraparte. Esta multiplicación innecesaria de conceptos forma parte de la política adulteradora que asume el cristianismo, convierte lo malo; es decir lo débil, enfermo y decadente en lo bueno para el cristiano, mientras que lo bueno; lo fuerte, radiante y sano pasa a tomar el lugar de lo malo. Así, el cristianismo configura lo que se conoce como la moral del esclavo en oposición a la moral del amo o señor.

La solución sugerida por Nietzsche consiste en la inversión de la tabla de valores incorrectamente establecida por el influjo cristiano, esto significa poner sobre sus pies, en su real posición, nuestra apreciación valorativa. De este modo, la terapia que la cultura habría de asumir consistiría en intentar la posibilidad de que, en algunos individuos al menos, pueda sustituirse un modo de interpretar la vida por otro, y puedan invertirse el conjunto de sus valoraciones principales por las contrarias.

El cristianismo invade todas las esferas del ser del hombre occidental, incluso toma formas muy sutiles como la metafísica kantiana que, en palabras de Nietzsche, no es sino una teología de lo más artera. En nuestro medio somos testigos de cómo el cristianismo en su versión católica inficionó todos los espacios públicos y privados en que los hombres se desenvuelven. La política adulteradora del cristianismo a la que hacemos mención ha trastocado notablemente las firmes convicciones de una sociedad jamás oprimida por el yugo eclesiástico, de ahí que nuestra sexualidad por ejemplo, haya sido constreñida a no expresarse bajo pena de condena moral. Aun en nuestros días, las relaciones sociales a todo nivel están impregnadas de cristianismo. La actividad intelectual no escapa a esto, en ella observamos tendencias que pretenden sacralizar alguna corriente o pensador. No está mal tener autoridades en un tema, lo criticable es tener ídolos que nos presten sus textos para hacer exégesis religiosa. Nuestro punto de vista sugiere tomar en cuenta el aparato crítico detrás de cada pensador para poder hacer un examen menos monacal de su pensamiento.

En suma, la advertencia nietzscheana no es sólo una arenga producto del resentimiento de un hombre frente a su tradición sino más bien el corolario de un fino análisis de su tiempo y sus circunstancias.

Truhánpragmatista

Política y universidad

Ante una cierta cantidad de comentarios –críticas bastante ácidas, aunque algunas bienintencionadas con respecto al CEF- quisiera compartir mi personal punto de vista sobre la actividad política desarrollada en la escuela por las juntas directivas tradicionales. Y lo hago de manera personal porque, como a muchos, me molesta el anonimato. Un claro ejemplo lo constituyen las votaciones efectuadas en el congreso, hechas anónimamente, debido a lo cual no tenemos una idea de cuál era la verdadera línea de la gente que en un momento elegimos.
Hay al menos dos formas de entender la política. Una, contra la cual abiertamente estamos, es la del lobby entre autoridades, profesores y alumnos –en puestos gremiales o de co-gobierno- que impide el correcto desarrollo de las funciones de la universidad como institución educativa. Considero que como junta directiva tenemos dos deberes al respecto: por una parte, defender tanto la libertad política como la de expresión de los estudiantes de la escuela, así como su simple derecho a estudiar, y por otra parte, apoyar en la medida de lo posible al Tercio Estudiantil sin robarle funciones. La otra forma de entender la política es aquella que, bien entendida, está necesariamente acompañada de eso que algunos ven como academicismo, y que yo defiendo abiertamente. Para explicarlo responderé a una persona que en el blog del boletín firma un comentario como “Kaliningrado”. Él habla de “…intereses de estudiantes preocupados por su coyuntura social, política e histórica”; los cuales, supongo yo, habrán de traducirse en una posición política propia que, aun más, implicarán una vida y acción política. Y llegamos a la praxis. Debo suponer que esa praxis es similar a la del médico fiel al juramento hipocrático, más parecida a la del político comprometido y, según interpreto y con diferencias de escala, igual a la de un político nacional en una época de crisis. Me quedaré con esta última palabra y lo que implica.
En una crisis propia de su profesión, aquel médico tendrá que usar el conocimiento que heredó a través de sus estudios de facultad, de años y aun siglos de descubrimiento y desarrollo efectuado por colegas suyos. Así, problemas como un ataque cardíaco, una embolia cerebral, un tumor en los huesos y algún día el SIDA obtienen una solución. La pregunta es: ¿es también necesario todo eso para el hombre comprometido a solucionar una crisis política? Por lo que creo, y a partir de mis breves avances en epistemología, historia de las ideas políticas e incluso mis aún incipientes conocimientos de ontología, concluyo que es absolutamente necesario aprovechar las herramientas conseguidas hasta ahora. Como demuestra bastante bien el libro I de La República: que el poder sea para “el más fuerte” no le hace provecho ni siquiera a él, con lo que la política no es un asunto de fuerza; como se muestra en los cuatro libros siguientes y en el Fedro, la retórica que se da a las masas no asegura un camino correcto. Si alguien ve un camino diferente al estudio y análisis del mundo y sus problemas –por un espíritu de diálogo por el cual puede preguntar- aquí tiene quien escuche lo que tenga que decir.
Creo que no hay gran diferencia entre quien de corazón espera ayudar en algo a resolver los problemas de la escuela y la facultad y un político “revolucionario” a escala nacional. Pero todos los que queramos desarrollarnos en ética, filosofía del derecho y filosofía política debemos darnos cuenta de que llevamos sobre nuestras cabezas una espada de Damocles, que representa no sólo a nuestros enemigos “políticos”, sino también a nuestras responsabilidades con los demás, por lo que tenemos la obligación de defender un adecuado ambiente de estudio.
Como dije alguna vez: ¿qué harías si te enteraras de que el médico al que confías la vida de tu familia aprobaba sus materias con once? Esta idea debe ser parte de la autocrítica regular que debe realizar alguien preocupado por su coyuntura social, política e histórica; y con mayor razón si estudia en una universidad en su mayor parte pagada por el resto de peruanos y un tanto por él, digamos diez o tal vez treinta soles. Por último, tengo que terminar haciendo pública mi posición ética para mis funciones, que es una ética de mínimos contra el usual mesianismo de las éticas de máximos; y, por si acaso, mi tendencia política gira en torno a una socialdemocracia liberal que algunas veces, con resentimiento de mi tradicionalismo como derecho cultural, simpatiza con la centroizquierda.
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1. “Me ha parecido más que polémica la clara posición apolítica de la nueva junta directiva del CEF. ¿Es que acaso se quieren desentender de su responsabilidad para con los estudiantes agremiados? Personalmente me gustaría saber qué posición tienen respecto al atropello cometido contra los derechos estudiantiles al elegirse decano de manera irregular. Muchos de nosotros estamos en contra de posturas academicistas como la vuestra. ¿Cómo piensan conciliar nuestros intereses de estudiantes preocupados por nuestra coyuntura social, política e histórica con los suyos que son abiertamente indiferentes ante esta problemática?” [Kaliningrado, 7 de junio de 2007 9:53]

Naturaleza

Éste no es un mero discurso ideológico o algún método para convencer a la gente; en cambio, trata de tomar conciencia de lo que hacemos. Cualquier discurso con fines políticos o ideológicos puede incitar a la emoción más que a la reflexión y, por consecuencia, la persona tiende a ser persuadida con facilidad. Dicho sea de paso, el aferrarse a cierta ideología divide a la gente, y lo podemos ver en las guerras; en el momento que humanos matan a humanos;
la destrucción de la naturaleza. La explicación de estos atroces crímenes es el simple hecho de que cuando lo político, lo ideológico, se torna más importante en exceso, entonces todo lo demás pasa a menor plano y se permite atentar contra la vida. Esto es obvio, podemos ver cómo los intereses se tornan más importantes que la vida misma, la naturaleza en sí.Es un asunto importante que merece ser visto de manera madura y responsable. De lo que aquí se trata es de hechos y requiere ser visto con seriedad:No se está en contra del avance de la ciencia y la tecnología; es una idea totalmente distorsionada con fines psicosociales para persuadir a muchas personas el pensar así. En cambio, nos referimos a la toma de conciencia de la gente, ya que una mente sin verdadera conciencia de lo que sucede es mecánica, y siendo así, obviamente es insensible, debido al olvido de su verdadera naturaleza que es la de ser humano. Sólo una mente mecánica, una mente muerta e insensible permite que se cometan atrocidades en el planeta y contra nosotros mismos.Se está a favor de la ciencia con conciencia. De esta manera todo acto que atente contra la naturaleza, que también nos implica, sea cesado. Lo que aquí manifiesto son sucesos obvios –reitero– que pueden observarse a simple vista, y para ello se requiere gran sensibilidad, en el sentido de retornar a ser verdaderamente humano y evitar actuar mecanizadamente, indiferente al entorno.Todo acto que atente contra la naturaleza nos atañe, es momento de ser responsables con aquello que nos da vida.


La desaparición de la naturaleza es inevitable, por que es deseado por el nuevo poder económico. Porque?Por 3 razones:1- La desaparición de la naturaleza y el aumento de la contaminación va han convertir a los individuos aun más dependientes del sistema económico para su sobrevivencia, y van a permitir la generación de nuevas formas de lucro (particularmente con el consumo creciente de medicamentos y prestaciones medicas... ).2- Además, la naturaleza constituye una referencia de otro orden, el del universo. La contemplación de la belleza y de la perfección de este orden es considerada subversiva: ella encamina al individuo a rechazar la fealdad de las zonas urbanizadas, y a dudar del orden social que debe permanecer como su única referencia.La urbanización del medioambiente permite de ubicar las poblaciones en un espacio totalmente controlado, y donde el individuo esta totalmente inmerso en una proyección del orden social.3 - En fin, la contemplación de la naturaleza incita al sueno e intensifica la vida interior de los individuos, desarrollando su sensibilidad propia, así como su libre arbitrio.Ellos dejan entonces de estar fascinados por las mercancías, y se desvía de los programas televisados destinados a idiotizar y a controlar su mente-espíritu. Liberado de sus cadenas, los individuos empiezan a imaginar otra sociedad alternativa, fundada sobre otros valores que no sean el lucro y el dinero.Todo lo que puede llevar a los individuos a pensar y a sobrevivir por ellos-mismos es potencialmente subversivo. (para leer el texto completo)


Existe gente que manifiesta que es ésta nuestra realidad y que no hay nada por hacer, pero, ¿es esto cierto? Si nosotros quisiéramos mantener a las personas adormecidas, una manera inteligente de hacerlo es simplemente lo siguiente: hacerle creer que su realidad es la única que hay y que no se puede hacer más, que siempre ha sido así y siempre lo será; esto es un hecho y es obvio, de ahí la importancia por una verdadera transformación en nosotros mismos. Simplemente abrir los ojos, despertar.Con todo lo manifestado aquí, podríamos decir que la contaminación de la naturaleza no se limita únicamente a intereses económicos. Trasciende lo económico y debido al condicionamiento que se implanta, sólo unos pocos logran atisbar lo que en verdad sucede. No me estoy refiriendo a alguna teoría de paranoia conspirativa, ni nada por el estilo, simplemente señalo que se mantiene distraída a las personas de lo que sucede, puesto que así es más sencillo distorsionar el tema y motivarlos a que vean en el lugar menos indicado. Estos son hechos, y para poder observarlos con suma claridad se requiere libertad, sacudirse del miedo y de las autolimitaciones. Libertad mental en el sentido de que la influencia social –ya sea ésta manifestada como prejuicio o alguna otra influencia psi­cológica– no se plasme como neblina en la observación.Si en nosotros, en lo interior, en la psiquis, no ocurre una transformación como perso­nas, el mero intento por querer mejorar lo que nos rodea tendrá poca significación.¿Y esto por qué?, porque si no ocurre una verdadera transformación interna, cualquieraque sea puede venir y otorgar un método dando resultados totalmente distintos a lo que la gente esperaba, y esto justamente es lo que está sucediendo en muchas partes del planeta. Entonces, se requiere independencia psicológica, verdadera madurez para que así suceda lo que suceda, todo lo necesario podrá nacer directamente de nosotros y re­conocer quién es quién.Que lo que hagamos nazca de nosotros mismos, ya que así, hagamos lo que hagamos, será constante, puesto que lo que permanece somos nosotros mismos. Y en esto hay gran energía, lo que justamente se precisa para la acción por la cual tomemos un rumbo totalmente distinto y se pueda vivir mejor. Somos fuertes en la medida en que nosotros mismos nos lo permitimos.

Octavio Chon